Ignorando la ignorancia de sentirse ignorado

Si alguna vez te has sentido ignorado, sabrás que es un sentimiento que no aporta sensaciones agradables, ya que refuerza y reafirma en nosotros  la idea de creernos insuficientes e inadecuados.  En toda conversación con un tercero, se necesita un emisor y un receptor. El emisor dice algo y el receptor es libre de entender o escuchar lo que le parece, dependiendo de su mapa mental; es decir, según los ojos con los que ve el mundo.

Lo que sucede es que a menudo, muchos de nosotros nos comportamos como ignorantes, pues nos tomamos de manera personal lo que los otros hacen o dicen, ya que hemos crecido pensando que son lo de afuera los que tienen nuestras respuestas y que por lo mismo, son ellos quienes con su opinión nos dan valor, nos hacen ser.

Sentirse ignorado viene de la ignorancia de ignorar, que para sentirse ignorado es necesario ignorar el poder de nuestro ser, que radica en nuestra capacidad de interpretar, de escuchar, de percibir y de reconocer.

Ignorar significa: no saber

Y…no saber que somos seres completos, y no por lo que tenemos o hacemos, sino porque SOMOS y EXISTIMOS nos lleva a comportarnos como ignorantes al punto de creer que los demás nos pueden ignorar, pero sólo lo hacen porque somos nosotros quienes  ignoramos nuestro potencial.

Ahora ya no ignoras, que ignorar es no saber, y eso únicamente puede ser tomado como una ofensa si así lo decides ver. Nadie que se reconozca se puede sentir ignorado, pues sabe que su bienestar no está en lo que otros vayan a pensar o en como decidan actuar.

Por Marisa Gallardo

               Maga

 

Anuncios

El señor del misterio

Cuenta la leyenda que el señor del misterio es un viejo anciano que casi no habla, al menos no con palabras. Le apodan así, porque de él no se sabe nada. Se desconoce si es rico o pobre, se desconoce lo que conoce. Sin embargo; hay algo en su personalidad que causa curiosidad, no se sabe si tiene alguna opinión o si simplemente observa sin juicio y con atención.
Resulta un ser misterioso pues no se comporta como mortal, sino como alguien que cree en la eternidad.
Jamás se le ha visto ansioso, mucho menos temeroso. Él se muestra siempre sereno, parece un sabio de otro tiempo.
Dicen que una vez alguien le preguntó el motivo de su apodo. A lo que él respondió: “Supongo que un misterio es algo para lo que no se encuentra explicación y la gente no se explica porque yo no vivo en preocupación.
No puedo vivir agobiado porque no rebusco en el pasado, no puedo vivir impaciente cuando soy consciente de que únicamente existe el presente”.
Parece que para el señor del misterio no es un misterio el comportamiento de los demás. Él sabe que el miedo limita y por eso elige la paz. En lugar de pelearse opta por adaptarse para no estancarse. De todo saca provecho y se fortalece con sus talentos. Por eso que más que un misterio, es un hombre de profundo conocimiento.

Por Marisa Gallardo

Maga

La duda genera deuda

Entró y salió, llegó y se fue, volvió y se quedó, y ya no supe qué hacer.
Esa duda que visita mi cabeza es como una pequeña hija inquieta de la desconfianza.
Me visita cuando quiero tomar una decisión, y con tono de burla o inquisidor me señala sin un poquito de compasión.
Dudar me hace sentir en deuda conmigo, con los otros y con todo lo que me rodea. En  deuda porque cuando dudo no me doy la oportunidad, tampoco se la doy a otros.
Dudo porque temo equivocarme y luego sentirme culpable.
Dudo porque puedo arrepentirme.
Dudo porque no creo en mí.
Mientras siga creyendo en el error, entonces no tendré salvación.
¿Y si más que errores hubiera oportunidades? ¿y si más que arrepentimiento hubiera aprendizaje?
Entonces la duda ya no me podría asustar, pues lo que decida siempre me puede aportar.

   Por Marisa G

Sigues en mí

El tiempo me quiere recordar que mañana hace un año que te dejé de ver, pero lo que el tiempo no sabe es que ya me di cuenta de que todo lo que amas está en ti, y por eso, sé muy bien que tú sigues viviendo en mí.

Sigues en mí porque llevo en mis venas la música y la fiesta.

Sigues en mí porque tú eras mucho más que lo que dejé de ver.

Sigues en mí porque apesar de la tristeza que supone tu ausencia, jamás me he sentido sola, tu sentido del humor siempre me acompaña.

Sigues en mí porque tu risa no se olvida y cuando cierro los ojos la puedo escuchar, me dejo envolver por ella y me hace saber que tú estás en paz.

Y seguirá la vida, y seguirás en mí, y seguiremos juntos porque la vida no es lo que se ve, el cariño va más allá de lo físico, es la conexión entre lo terrenal y lo divino.

Te quiero Papá

Marisa Gallardo

 

 

 

Mensaje del Cosmos

Aquí aparezco frente a ti, he tomado este canal de letras para que puedas leer y entender  todo lo que debes saber y no suponer.

  • Estás en donde debes estar, incluso si no lo parece.
  • Nada de lo que  calificas como negativo llega a tu vida para fastidiarte, sino para reinventarte y hacerte evolucionar.
  • No necesitas ir a ningún lugar exótico en busca de un Gurú para reencontrarte ni para aprender, te di familiares, vecinos y compañeros de trabajo que te ofrecen un gran espejo donde todo aquello que juzgas es el reflejo de tu estado de conciencia y tuyo es el poder de decisión para dejar de ver a los otros desde el miedo y hacerlo desde el amor.
  • Ser valioso o importante o no ser suficiente son palabras inventadas por el ego, yo Cosmos no vivo en los contrastes, es absurdo que pienses que tienes que tener para valer, Tú ERES existencia.
  • No estás aquí para lograr y conseguir, estás aquí para permitirte experimentar y recibir. 
  • No existen los errores, existe el aprendizaje, si te quedas en pensar que lo que hiciste fue un error, aquello que te disgusta volverá aparecer hasta que comprendas, aprendas y lo trasciendas.
  • Lo que llamas maldad es más bien ignorancia, es falta de amor, es producto de estar dormido en un programa de supervivencia, es creer que el ataque y la defensa son los únicos medios de obtener.
  • La paz es un estado de conciencia no la consecuencia de algo en el exterior.
  • Querer cambiar al otro y además decirle que es por su bien, es un acto de profundo egoísmo, es basar la propia felicidad en lo que hagan o digan los demás.
  • Cuando te justificas, te limitas.
  • Cuando te quejas, te hieres.
  • Cuando te aceptas, te quieres.

Atentamente,

El Cosmos

Por Marisa Gallardo

MaGa

El nacimiento

 

El cierre de año te lleva a reflexionar para poder dejar la nostalgia y la recriminación atrás. Sabes que el pasado no da frutos nuevos, aunque si te proporciona enseñanza y conocimiento.

Nace de tu interior una nueva forma de pensamiento…

Ya es insostenible vivir desde el miedo, y por ello apelas a la inocencia, ese estado en el que no existe el juicio, únicamente curiosidad y certeza.

No es posible vivir creyéndote víctimas del gobierno, de los otros o prisioneros de la falta tiempo.

Ahora llega el momento de dar a luz una nueva forma de mirar, de relacionarte con el mundo desde la responsabilidad.

Nace una mentalidad que no incluye la queja, tampoco la culpa, la comparación o la prisa interna.

No existe el ataque, ni los contrincantes, ya que son marionetas del temor y tú sólo tienes amor.

Tu nueva forma de pensamiento no proviene del recuerdo, ni de la suposición. Viene de tomar la decisión de escuchar tu propia voz interior.

Esta poderosa herramienta mental te permite vivir en equilibrio y en autentica libertad.

¡Bienvenido a la vida!

Con cariño

Marisa

MaGa

Un mundo sin rumbo

Un esclavo de la aceptación vive en el exterior esperando ser visto para no pasar desapercibido.

Busca ser reconocido sin haberse conocido.

Vive en un mundo sin rumbo, porque las decisiones que toma no vienen de su ser, sino de su necesidad de pertenecer.

Se confunde al pensar que manipular, convencer o chantajear son formas de comunicar.

Le importa mucho el que dirán, pues se otorga valor a través de la opinión de los demás.

Es feliz si lo alaban, es infeliz si no le llaman.

Pretende ser querido sin quererse a sí mismo.

Afortunadamente, la esclavitud tiene liberación cuando se deja de buscar afuera lo que únicamente se encuentra en el interior.

Aceptarse es honrarse, es liberarse del laberinto mental que te hace pensar que necesitas ser necesitado para ser querido, incluido o valorado.

Por Marisa Gallardo

            MaGa