Cuando te sientes estancado

Si te sientes estancado y con la sensación de no poder avanzar, este escrito es para ti.

¿Te ha pasado que te enfocas día tras día en cumplir sueños y lograr objetivos, pero poco a poco cada uno de tus esfuerzos van perdiendo sentido?

Es natural que alguna vez nos sintamos así, lo que no es funcional es lo que hacemos cuando esto nos pasa, ya que tendemos a permitir que esta sensación se adueñe de nosotros cada vez más, al punto de que nos haga creer y sentir vulnerables,  insuficientes y dependientes. Y cuando ya estamos invadidos por estas sensaciones, nos parece casi imposible seguir adelante, pues nos percibimos limitados y no vemos lo que no vemos, pues pensamos que la culpa de nuestro estancamiento se debe a una persona, a las circunstancias o a nuestra falta de entrega o capacidad, cuando en realidad se trata de un obstáculo invisible el cual nos da miedo enfrentar.

Sí, lo que nos estanca no es algo que se pueda ver y tocar, sino nuestras creencias, pensamientos y emociones que generan definiciones con las que hacemos interpretaciones.

Es tiempo de entender que el estar estancado es sólo una perspectiva y en nosotros está la solución, no esta en nadie más.

Nos atamos  y estancamos cuando no dejamos atrás el pasado, lo cual nos impide ver que el presente viene con nuevas oportunidades y posibilidades.

Comencemos por darnos espacio para sentir y procesar, y así entender qué es lo que no dejamos atrás y para qué es que no lo dejamos ir.

Muchas veces no avanzamos porque pareciera que, más que anhelar transformar una situación o movernos de lugar, queremos tener la razón. Pero como ya nos ha dicho Marisa: “querer tener la razón nos hace perder la razón-“

 

Para sacudirnos la apatía o la sensación de estancamiento requerimos  usar y ocupar la mente de una forma útil. Si cambiamos la forma en la que vemos las cosas, también las cosas cambiarán, por lo que tenemos que empezar a ver la parte funcional y alegre de cada pequeño detalle que pase en nuestras vidas.

 

Puede ser que estemos aferrados a nuestra zona de confort, a esa zona donde nos sentimos tan seguros, sin embargo, probar y experimentar la incertidumbre como algo novedoso también nos moverá, pues muchas veces al salir de la rutina, podremos ver lo que queremos de verdad.

Entender que las cosas no cambiarán hasta que actuemos en ello, nos hará avanzar. La primera acción tiene que ver con un cambio de perspectiva, y aunque al dar los primeros pasos habrá momentos en los que nos queramos echar para atrás, tenemos que aprender a ver nuestros miedos y así trabajar en ellos, conociendo nuestros objetivos lograremos caminar. Cambiemos nuestros miedos por entusiasmo porque de ahí nace lo que nos hace sentir paz.

 

Eres tú, y solo tú el que va a escoger el camino al que se quiere dirigir y la vida que quiere vivir.  Si no estás satisfecho con la situación a la que te crees amarrado, tu decides si quieres seguir haciendo lo mismo en el día a día frustrado y estancado o si ya estás listo para tomar la decisión de ver la situación como un puente hacia otra dirección. Deja atrás el pasado, vive en el presente y deja que las páginas en blanco del futuro poco a poco se llenen de posibilidades y nuevas oportunidades.

 

Por Belén Álvarez

Anuncios