Ignorando la ignorancia de sentirse ignorado

Si alguna vez te has sentido ignorado, sabrás que es un sentimiento que no aporta sensaciones agradables, ya que refuerza y reafirma en nosotros  la idea de creernos insuficientes e inadecuados.  En toda conversación con un tercero, se necesita un emisor y un receptor. El emisor dice algo y el receptor es libre de entender o escuchar lo que le parece, dependiendo de su mapa mental; es decir, según los ojos con los que ve el mundo.

Lo que sucede es que a menudo, muchos de nosotros nos comportamos como ignorantes, pues nos tomamos de manera personal lo que los otros hacen o dicen, ya que hemos crecido pensando que son lo de afuera los que tienen nuestras respuestas y que por lo mismo, son ellos quienes con su opinión nos dan valor, nos hacen ser.

Sentirse ignorado viene de la ignorancia de ignorar, que para sentirse ignorado es necesario ignorar el poder de nuestro ser, que radica en nuestra capacidad de interpretar, de escuchar, de percibir y de reconocer.

Ignorar significa: no saber

Y…no saber que somos seres completos, y no por lo que tenemos o hacemos, sino porque SOMOS y EXISTIMOS nos lleva a comportarnos como ignorantes al punto de creer que los demás nos pueden ignorar, pero sólo lo hacen porque somos nosotros quienes  ignoramos nuestro potencial.

Ahora ya no ignoras, que ignorar es no saber, y eso únicamente puede ser tomado como una ofensa si así lo decides ver. Nadie que se reconozca se puede sentir ignorado, pues sabe que su bienestar no está en lo que otros vayan a pensar o en como decidan actuar.

Por Marisa Gallardo

               Maga

 

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