Encuentro de dos

El Control y la Expectativa se conocieron en un café. A él le gustó su mirada en el futuro y ella su necesidad de saber y hacer.

Juntos se sumergieron en una relación de coodependencia. Ella le avisaba de los posibles escenarios que  les podían visitar, y él hacía todo para estar preparado y que nada se les presentase sin tener una forma premeditada de actuar.

Control le decía a todo mundo qué hacer y no delegaba nada a otros por falta de confianza o fe. Entretanto, Expectativa se dedicaba a espantar a lo desconocido para evitar sacar a su amado Control de quicio.

Control tenía comportamientos obsesivos, pasaba horas comprobando e inspeccionando que nada se saliera de lo esperado. Estaba disgustado porque Expectativa no era muy acertada, a menudo fallaba en sus predicciones y eso lo desconcertaba. Expectativa estaba ausente, no se sentía parte del presente. Pensaba que Control exigía mucho de ella y que no se conformaba con ninguna propuesta. Expectativa dejó de esperar desde la esperanza y cayó presa de la ansiedad y la desconfianza.

Y así… Control y Expectativa se perdieron en un cuento de lo que debería ser, incapaces de darle la vuelta al estrés. Dejaron de vivir y se conformaron con subsistir.

Por Marisa Gallardo

   MaGa