La cueva

Hay una cueva en donde todo parece real, pero nada es ahí genuino, todo es parte de un plan para adormecer el poder de la voluntad.
En la cueva la mente se envenena, pues ninguna idea procede de la intuición, sino de la falsa programación.
Cerebros anestesiados que viven en autómático deseando tener lo que alguien más les ha inculcado.
Personas que se transforman en productos que producen. Laboran en puestos de trabajo que no les aportan pasiones, sólo un sueldo fijo, mediocridad o frustraciones.
Consumidores de mercancias y tambien de emociones o substancias adictivas.
Encerrados en el deber ser, se colapsan cada día con ganas de gritar para salir de la apatía.
Pero debe haber algo más, no es posible que la vida se trate únicamente de necesitar para obtener y lograr.
¿Qué habrá afuera de la cueva?…..
Por Marisa Gallardo