Si me entretengo me mantengo

Ha pasado ya algún tiempo desde la última vez que mis dedos bailaron en el teclado. Hoy estoy una vez más aquí para contarte que cuando la mente se va de viaje a un recorrido de añoranza, tristeza y desolación, el cuerpo se queda solo haciendo como que respira, pero carente de pulso que le de impulso.

En esos momentos el autodominio pareciera estar en una tierra lejana, es más… es un territorio inhóspito por descubrir, los pensamientos de limitación y separación rellenan cada espacio del cuerpo mental y físico. El cuerpo se comporta torpe, lento y denso y las buenas ideas no parecen existir.

Las circunstancias pueden dar la impresión de que son validos los motivos que se tienen para sumergirse en una energía de tristeza, depresión, enojo, frustración, preocupación o desesperanza, pero es ahí dónde está la trampa.

Para que la mente tome algo como válido es porque tiene una definición o concepto de eso. Lo pasa por el filtro de su forma de percibir el mundo, y luego lo cataloga como: bueno o malo.

Sentir las emociones es natural, pero instalarse en ellas si es opcional.

Culturalmente el despido de un trabajo, la muerte de un ser querido o incluso el divorcio, entre muchas otras cosas, tienen una connotación de algo negativo y triste. ¿Pero quién lo dijo? Lo dice la mente física (el ego) esa parte que lleva al ser humano a crear apegos y que invalida todo aquello que esta más allá de su entendimiento.

Cuando únicamente se percibe la vida desde ahí, entonces se anula la posibilidad de ver el potencial oculto en cada vivencia:

¿Cómo se puede saber si el despido de un trabajo no es en realidad la oportunidad de redirigir la vida hacía una nueva experiencia que aporte más? ¿Cómo se puede saber si la muerte de alguien al que se quiere es más bien la transformación que necesitaba para seguir en su evolución y una oportunidad para el que se queda, de ver que nada que se quiere se puede perder? ¿Cómo se puede saber si el divorcio trae consigo auto conocimiento?

La única forma de saberlo es fluyendo…Y para ello se requiere hacer a un lado la resistencia a través de la elección de conciencia y del entretenimiento. Por entretenimiento me refiero a mantener la atención puesta o fija en algo que cambie tu energía para así retomar el pulso que te de impulso y con ello un nuevo curso.

“Cuando me entretengo me mantengo en presencia y así mi consciencia se despierta”.

Por Marisa Gallardo