Fuerza

Cuando la tristeza nos embarga, pero debemos sonreír.

Cuando los nervios nos atacan, pero debemos mostrarnos serenos.

Cuando nos sentimos débiles y estamos obligados a ser fuertes.

Cuando estamos derrotados, pero debemos permanecer en el rin.

Cuando no tenemos ganas y aún así tenemos que seguir.

Cuando estamos asustados y debemos parecer valientes.

Cuando entendemos a todos y a nosotros nadie nos comprende.

Cuando las cosas no están en nuestras manos, pero ansiamos tener en control…

Es cuando hemos de tener en cuenta que estamos dando mucho volumen a la voz de nuestro falso yo, pues es el ego quien con dichos argumentos nos hace sentir que todo es injusto y que poseemos la razón. Cuando escuchamos y nos identificamos con su discurso nos sentimos apartados, solos, frustrados e incluso  abandonados por un poder superior; sin embargo, lo que proviene del ego es únicamente un espejismo, una falsa ilusión. Gracias a grandes pensadores y a la experiencia que da la escuela de la vida hoy podemos reconocer que lo que sucede no es contra nosotros, sino para nosotros. Esa frase hace la diferencia en la conciencia y nos tiende la mano para  reconocer que no se trata de sufrir, sino de resurgir. Creer que la vida nos pone pruebas nos hace vivir temerosos e inseguros. A mi me hace más sentido entender que la vida nos ofrece oportunidades para que con nuestra capacidad de elección escojamos una actitud responsable que nos libere de la prisión de la victimización.

En este momento, una de mis personas favoritas de la vida, alguien a quien más que querer, adoro y admiro profundamente, no lo está pasando precisamente bien. Por supuesto que eso me duele y me conmueve. Sin embargo, creo firmemente que cuando el dolor se hace presente lo que pretende es decirnos que hay algo que se puede trasformar, sanar. Mi familia y yo hemos decidido apelar a nuestro poder de elección y hemos elegido poner nuestra atención en las maravillas que tenemos: unión, amor, pero sobre todo la certeza de que vivimos en un universo amoroso que nos da la oportunidad de encontrar brillo incluso en lo que se presenta obscuro a los ojos del juicio.

“El amor disipa el temor, pues éste sólo puede surgir de una falsa percepción”

Con cariño  Por Marisa Gallardo

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