El flotador

Hola de nuevo,

Quizás el título de esta entrada por si solo no te diga mucho, pero para mí, el flotador se refiere a esas personas, cosas, habitos y situaciones que ya no te aportan nada que te funcione, pero que por alguna extraña razón  no puedes dejar de aferrarte a ellos para flotar y sobrevivir en el mar de la existencia.

Son personas, hábitos, cosas y situaciones que te generan un discurso interior contradictorio, una relación amor-odio, pues por un lado no lo soportas, pero por el otro tienes miedo a soltar y terminar ahogado.

El hilo que te mantiene unido al flotador es creer que la presencia en tu vida de esa (persona, cosa, hábito o situación) te brinda identidad y que sin él tú ya no serías o tu vida perdería sentido.

Los siguientes son tres ejemplos de lo anterior descrito puesto en palabras:

“Sé que nuestra relación es tóxica y disfuncional, pero tengo miedo de dejarte y quedarme solo.”

“Comer de manera compulsiva me hace daño, pero yo soy así. Amo la comida, pero me odio por comer.”

“Me doy cuenta de que juzgar y exigir a los demás me convierte en alguien inflexible, pero si no me exijo y exijo entonces no tengo un motor que me mueva a la acción”

El común denominador de los ejemplos anteriores es que en los tres casos la persona se identifica, es decir se da identidad así misma a través de eso que le disgusta, pero que al final del día le ofrece una aparente ganancia. “Las ganancias” serían: la supuesta compañía, la sensación de llenar un vacío y en el último ejemplo una fuerza que con pensamientos en forma de latigazos impulsa a la persona a actuar.

El aire que infla el flotador surge de la energía que le das desde tu poder a través de tus pensamientos de temor y de carencia.

Para soltar el flotador necesitas estar dispuesto a nadar, quizás al principio patalees y bracees con mucha intensidad, pero de repente un momento de conciencia  te hará reflexionar para descubrir que lo único que  necesitas es relajarte para flotar, pues tú existes a pesar de las circunstancias y de los demás.

“Experimentar la vida sujeto a un flotador quizás te ayude a sobrevivir, pero sin duda te aleja de vivir, ya que el flotador más que sostenerte te detiene”.

Por Marisa Gallardo

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