Indecisión=perdición

En un mundo en el que para avanzar es necesario tomar acción vivía Indecisión, una mujer que constantemente tenía la cabeza  dividida en dos. Su típica pregunta era ¿Qué haré? y la conjunción que más utilizaba era o ¿esto o lo otro?.

Indecisión era tan insegura que constantemente buscaba aprobación, quería que le dijeran qué hacer en cada situación. Estudió lo que alguien más le sugirió e hizo de su vida una prisión  tras la que mantuvo encerrado y oculto su verdadero yo.

Pasaron los años y con ellos un sin fin de oportunidades, pero Indecisión no lograba encontrar el valor para arriesgarse. La eterna discusión se hacía presente en su cabeza imaginando escenarios de miedo, fracaso y tristeza.

Un buen día se miró al espejo y cuando vio su reflejo no se reconoció, tantas dudas la habían llevado por una camino de angustia y perdición. Ya no sabía quién era, sólo sabia que no era feliz, ya no tenía fuerzas para sostener el teatro y fingir.

Después de mucho llorar cayó en un profundo sueño, una voz  le susurró que ya no tuviese miedo: “No temas equivocarte, se trata de hacer para aprender, son las diferentes experiencias las que  hacen que este viaje de la vida merezca la pena. Ser responsable es ser dueña de ti, comienza a tomarte en cuenta dándote el valor que mereces. Deja de poner atención a lo que otros dicen  y escucha tu corazón,  él te sabrá guiar para llegar a un lugar mejor. Confía y ten la certeza de que cuando ganes seguridad ganarás identidad y se consciente de que sin decisión no hay dirección, sólo un mundo de incertidumbre y confusión.” De repente abrió los ojos y vio todo con claridad… decidir es necesario si se quiere evolucionar.

“Se paga  más caro el precio de dudar que el de actuar, así que ponte en movimiento ya.”

 Por Marisa Gallardo

 

 

 

 

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