Corre que te alcanzo

 ¿Alguna vez te has sorprendido pasando de actividad en actividad de manera tan automática y mecánica que parecieras más que humano un robot? Si tu respuesta es sí, te diré algo, no eres el único. Hay mucha gente que no sabe estar sin hacer nada y piensa que se debe a su mucha agilidad y vitalidad. Sin embargo, no todos los casos son iguales, pues algunas de estas personas prefieren mantenerse ocupadas todo el día para acallar los pensamientos y esa voz interna que a menudo los tortura con miedos, culpas o preocupaciones. La realidad es que esta gente sufre de algo conocido como prisa interna que es solo un síntoma o una consecuencia de un mal conocido vulgarmente como: “ni yo me aguanto” y como no sé qué hacer conmigo, tampoco sé qué hacer con los demás. Dicho así suena muy duro, pero siendo sinceros, la mayoría de la gente vivimos de esta forma, huyendo del presente, pues no sabemos vivir en él y porque al hacerlo también huimos de nosotros mismos. Hemos acostumbrado a nuestro cerebro a revisar listas de múltiples cosas que tenemos o debemos de hacer mañana, pasado o un mes y con eso bloqueamos el aquí y el ahora. Vivimos con prisa, con la horrible sensación de que no llegamos y de que siempre vamos tarde a todo, pero ¿no será que en realidad lo que sentimos es mucho miedo de convivir con nuestro ser? Nos han enseñado a recordar y revivir el pasado, nos han enseñado a construir castillos y poner todas las esperanzas en el futuro, pero no nos han enseñado que la vida es hoy, en este momento y que es desde el ahora donde se gesta lo que vendrá. ¿Cómo identificar si te estás convirtiendo en un “ni yo me aguanto”?

  • SI vives en constante acelere.
  • Si no disfrutas lo que haces, sino que simplemente lo haces.
  • Si te la pasas pensando en lo que sigue.
  • Si no sabes qué hacer con tu tiempo libre, porque ni siquiera sabes que existe y cuál es su función.
  • Si piensas que la vida es sólo una lista de actividades que cumplir.
  • Si hablas más rápido de lo que piensas.
  • Si no eres capaz de esperar en una fila.
  • Si te sientes culpable por estar sentado frente al televisor.
  • Si todos los que van delante de ti son una bola de inútiles lentos.
  • Si no sabes estar solo, pero tampoco con los demás.
  • Si caminas con paso atlético como persiguiendo a alguien.
  • Si la paciencia solo la conoces escrita en el diccionario.
  • Si te causa desesperación ver a alguien que ya terminó sus actividades sentado placido y relajado.
  • Si eres de esos que no vives, pero tampoco dejas vivir.

Los puntos anteriores son algunas de las cosas que hace y siente una persona con prisa interna. No tiene tiempo para nadie, mucho menos para él. Varias veces este tipo de personas se escudan en decir que hacen un sin fin de actividades en el día y se enorgullecen de su capacidad para hacer y deshacer, lo triste de esta situación es que, en realidad, aunque hicieron todo y más nunca estuvieron presentes. Quizás sí físicamente, pero no en forma consciente. ¿Es eso vivir? La prisa interna nos convierte en personas intolerantes, ansiosas y por consiguiente con un pésimo humor y de ahí que nadie nos aguante. Detengámonos un momento a pensar ¿De qué o de quién corremos tanto? ¿Por qué necesitamos ir siempre por delante? ¿Qué perseguimos? ¿De quién escapamos? Estamos muy equivocados al pensar que la vida es una carrera y que quien más corre es el primero en llegar a la meta, ya bien dicen los sabios que la felicidad no está en el destino, pero si en el camino.   Seamos más pacientes con nuestra persona, tratemos de concentrar nuestra atención y energía en cada cosa que hacemos desde lo más trivial hasta lo más importante, ya que solo así lograremos estar presentes en esta nuestra vida y sobre todo obtendremos mayor eficacia y efectividad en toda tarea que desempeñemos.   Cuando nos dicen haz todo con amor, en realidad no están diciendo haz todo a conciencia, pues por raro que parezca el mejor aprovechamiento del tiempo se produce cuando centramos nuestra total atención a cada actividad por separado. Cultivemos la paciencia (paz ciencia) ella nos traerá paz.                                                                                                                      Marisa G. P    

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